Modificar la indiferencia: Cómo hacernos cargo de la multiculturalidad en las escuelas
El inicio de mi segunda práctica fue en el Liceo Isaura Dinator de Guzmán, más conocido como el Liceo #4 o "Las Isaurinas", ubicado en la comuna de Estación Central frente a Matucana 100. Es un establecimiento de carácter municipal, dependiente de la Municipalidad de Santiago, caracterizado por su índice de vulnerabilidad escolar que rodea entre el 74% y 78%, además de ser un liceo unigénero, es decir, que imparte educación solo a niñas y adolescentes que cursen entre los niveles de 7° básico y 4° medio.
Durante mis primeras semanas de observación tuve la oportunidad de trabajar con 1° medios, dando cuenta de la gran variedad de nacionalidades que atiende el establecimiento, así mismo, cuando comencé a observar diversos cursos y a implementar en 3° medios particularmente, pude notar la dificultad de comunicación que existe producto de esta diversidad cultural. En ocasiones, algunas de las chicas no entendían bien a que se referían los profesores o sus lecturas quedaban incompletas o bien tardaban más, debido al lenguaje incomprensible para ellas. Los casos más afectados eran las chicas de nacionalidad Haitiana, que poco o nada sabían del español. Muchas de ellas habían llegado a comienzos del presente año, teniendo que integrarse a una sociedad totalmente desconocida y distinta en todo ámbito, por lo tanto, la única relación que se podía entablar era la del saludo.
Consultando en diversos espacios del colegio, llegué a la información de que no existe un plan educativo que pueda cumplir con estas necesidades comunicativas que incluye a una cantidad importante de alumnas extranjeras, es decir, el establecimiento no se hace cargo de la multiculturalidad que recibe y "atiende", siendo esto totalmente perjudicial para el desarrollo integral de sus educandas que se persigue en el PEI. Esta situación genera la necesidad de una inclusión cultural en sus materias de aprendizaje, siendo importante "contar con sistemas de acogida efectivos que garanticen el acceso, la participación y el aprendizaje de estos estudiantes, en la medida que éstos presentan un mayor riesgo de verse inmersos en situaciones de desigualdad en el ámbito escolar" (Jiménez, Aguilera, Valdés & Hernández, 2017).
Si pensamos en el lenguaje, en el habla como forma de expresión, como forma de transmitir el arte que hay en cada espacio, en cada cultura, en cada espacio interior del ser humano ¿Cómo hacernos cargo de la diversidad lingüística? ¿Dónde queda la expresión por medio de la oralidad o la escritura? Estas diferencias de lengua, suponen una privación al momento de querer expresar opiniones, intenciones, deseos. El arte de hablar, de escuchar queda desplazado por un alcance comunicativo, que no solo afecta a una relación entre pares, sino que deja al sujeto en un estado de exclusión en el espacio que cohabitan.
Si pensamos en el lenguaje, en el habla como forma de expresión, como forma de transmitir el arte que hay en cada espacio, en cada cultura, en cada espacio interior del ser humano ¿Cómo hacernos cargo de la diversidad lingüística? ¿Dónde queda la expresión por medio de la oralidad o la escritura? Estas diferencias de lengua, suponen una privación al momento de querer expresar opiniones, intenciones, deseos. El arte de hablar, de escuchar queda desplazado por un alcance comunicativo, que no solo afecta a una relación entre pares, sino que deja al sujeto en un estado de exclusión en el espacio que cohabitan.
Es por esto, que proponemos un enfoque intercultural de gestión de la diversidad, es decir, que existan medidas que puedan hacerse cargo de metodologías, didáctica, materiales, evaluación, etc., que permitan garantizar un desarrollo más pleno en sus estudiantes, atendiendo a la igualdad de condiciones de estos (independiente del lugar de origen): "Las discusiones giran en torno a la necesidad de expandir el trabajo hacia otros ámbitos, de promover nuevos enfoques hacia la diversidad cultural, a través de documentos que puedan asesorar y orientar el trabajo realizado por las propias comunidades educativas" (Íbid)
Un primer escalón que creemos necesario, es la inclusión de talleres de español para toda aquella estudiante que lo necesite, con el fin de poder ir facilitando de a poco la comunicación en el aula, tanto entre sus pares como con los docentes y autoridades. Así mismo, es necesaria una cultura evaluativa que pueda considerar esta diferencia, siendo los docentes quienes puedan emprender nuevas formas de reconocer el éxito de sus estudiantes. Y finalmente es sumamente importante, trabajar de forma igualitaria los espacios culturales que se desarrollan dentro del establecimiento, dando lugar e imagen a cada una de sus alumnas, para que pueda compartir instancias tanto académicas como democráticas.


Comentarios
Publicar un comentario