Política y Arte

En esta entrada vamos a explicar un poco el objetivo (abierto) de nuestro blogg. Como ya se abran dado cuenta, "lopolíticomemola" es un blogg de arte y política. Ahora bien, arte y política en el espacio urbano, en los espacios públicos de la ciudad. Pero ¿qué decimos al decir arte y política? Primero que nada: NO HABLAMOS DE POLITICA INSTITUCIONAL NI PARTIDISTA. ¿Entonces, qué?
Comprendamos, de manera sencilla, dos palabras claves: lo político y politización. Lo político, la política... ¿no son lo mismo? pues no. La política es la versión aburrida de lo político, en tanto se refiere precisamente a las instituciones de lo político, mientras que esto último se refiere a las instancias de deliberación social. En otras palabras, lo político se expresa en aquellos espacios en que una colectividad actúa en función de su autodeterminación como sociedad.
Entonces, si lo político es este espacio de deliberación social, la politización se referirá al proceso por el cual "se vuelve político algo que antes no lo era". Efectivamente, gracias a la politización podemos reinterpretar y reconstruir aquello que antes se comprendía como ya dado. La politización abre a discusión las estructuras y relaciones de poder establecidas.
Como podemos deducir, aquello que se politiza, que se vuelve político, muestra zonas de conflicto en la sociedad. Conflicto en cuanto a diferencias y desacuerdos, tensiones todavía sin resolver. De esta manera, en función del desarrollo social, se esperaría que se consigan acuerdos en pos de proyectos comunes, sin embargo ¿es esto lo que sucede? Y si efectivamente sucede ¿de qué manera?, ¿con cuánta legitimidad? 
En el espacio público podemos encontrarnos con diversos aspectos de la construcción social, tanto de manera más o menos institucional como de manera espontanea. Allí surgen e intervienen instancias que elaboran el sentido colectivo de una comunidad. El espacio público se torna político en cuanto lugar de discusión y tensión en torno a aquello que nos es representativo, aquello respecto a lo cual construimos nuestra identidad.
Con esto en cuenta, nosotros prestaremos atención a diversas manifestaciones artísticas en la ciudad, lo cuál nos llevará a reflexionar tanto en la condición del arte, como tal, sus usos y manifestaciones, sus agentes y receptores. Pensaremos también en la ciudad como soporte material de las diversas emergencias artísticas.
Por ejemplo: hoy en día cualquiera tiene en su imaginario la ciudad como un lugar de velocidad, desplazamiento incesante y, de ahí, falta (o excesos) de sentido. La ciudad se contrapone al campo y a la aldea, pero también se contrapone a la casa misma. Si esta es un espacio personal o familiar, el lugar del "Yo", la ciudad se vuelve un lugar ajeno, el espacio del "Otro". Sin embargo, las diversas manifestaciones artísticas con las que nos encontramos en la ciudad nos ofrecen un descanso, un lugar donde aquello que es puro movimiento encuentra reposo y estabilidad, ya sea un mural en nuestro camino del transantiago, o un lugar abierto en el que se reúnan a bailar. Claro que también existen manifestaciones efímeras, intervenciones teatrales o musicales, e incluso expresiones propias de la vida neoliberal y mercantil: la agresividad de la publicidad en la ciudad.
En fin, el arte, con los procesos de extrañamiento que genera, es una bisagra innegable hacia el plano de lo político y de la politización. Expone las tensiones, como también puede llegar a clausurarlas: al naturalizarse ciertas prácticas artísticas, éstas pueden neutralizar su intensidad política. No obstante, el arte persiste como instancia de cuestionamiento, de reinterpretación y reconstrucción del tejido social. El arte puede ser un espacio deliberativo en el plano de lo imaginario y, aún con ello, tener repercusiones reales y efectivas.
Quedan invitados a continuar leyendo nuestro blogg para así seguir profundizando sobre Política y Arte en la Ciudad.

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