El tiempo pasa


Desde que tengo memoria he sabido que la sociedad está mal, que funciona de forma desigual. Ya sea por un sentimiento en común que mi familia ha ido transmitiendo o por comentarios ajenos, que fueron la base para ir construyendo una imagen de este vivir en sociedad. Sin embargo, hasta los 14 años, nunca lo había complejizado ni lo había cuestionado.
En el 2009, cuando ya estaba terminando primero medio, empecé a relacionarme con gente que pertenecía a distintos partidos políticos, producto de unas reuniones que se hacían en el barrio. Allí se trataban temas como la situación de los vecinos, de las fábricas que contaminaban el medioambiente, las condiciones de trabajo y la vida en comunidad. En ese espacio reconocí a unos compañeros de colegio que en ese entonces estaban saliendo de cuarto medio, nos empezamos a relacionar con trabajadores de la CUT y otras personas del PC que participaban en la comuna de Maipú. Pasé todo el verano en esos espacios, pintando murales, asistiendo a reuniones, intervenciones, difundiendo, etc. Si bien fue el primer lugar en donde pude compartir ideas, me di cuenta de que, no era necesario pertenecer a partidos políticos para poder actuar en favor de nuestros proyectos sociales. Por lo tanto, dejé de lado esos espacios y seguí buscando formas en las cuales poder participar activamente. Por ejemplo, sin participar dentro de la institucionalidad partidista, comprendí que se pueden politizar los espacios de participación espontánea, desde el aula de clases hasta el centro de alumnos del colegio, generando una colaboración directa. Al mismo tiempo, fui dejando de lado mis crianzas familiares como la religiosa, puesto que, entendí que la iglesia no se hacía cargo de lo que a mí me parecía necesario atender, siendo mi familia parte de esta desatención.
Entrando ya a segundo medio, comencé a asistir a las marchas con mayor consciencia, fui parte del centro de alumnos y de la directiva de curso con el fin de poder informar sobre el acontecer tanto nacional como escolar. Así, con respecto al colegio, luego de dos años de conversaciones con dirección y sostenedores, pudimos concretar algunos de los puntos que pedíamos en el petitorio interno. Ahora bien, a pesar de que a nivel nacional aún no hay soluciones de base, puedo decir que muchos de mis compañeros siguen trabajando por una mejora en la educación y en muchos ámbitos sociales del país. Lo cual de alguna manera fue resultado de nuestra primera actividad política.


Autoranónimo

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